Cuello, lumbares… Estas son las siete lesiones más frecuentes en el ‘spinning’

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Desde que se iniciara su práctica en los años noventa, el ‘spinning’ —también conocido como ‘ciclo indoor’— se ha convertido en una de las actividades más demandadas y practicadas en los gimnasios. Este deporte supone un ejercicio físico intenso que nos permite quemar calorías y tonificar nuestro cuerpo, especialmente el tren inferior.

Quienes lo practican saben que es una actividad divertida que se suele realizar en grupo, al ritmo de la música y dirigida por un monitor que se encarga de dar las pautas y motivar a quienes están en la sala. Sin embargo, aunque uno crea estar en un buen estado físico, para la práctica de este deporte es importante tanto conocer el punto de partida como plantearse un incremento de la intensidad paulatino.

Foto: Foto: Pixabay Recomendaciones para reducir el riesgo de lesión en un triatlón (si eres principiante)

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Sus beneficios para la salud son evidentes. “Si se está buscando aumentar nuestra resistencia cardiovascular”, explica el doctor Diego Giménez, jefe de Traumatología del Hospital Quirónsalud Murcia, “el ‘spinning’ es una de las mejores opciones. También puede mejorar la salud general del corazón. De hecho, un grupo de investigadores de la Universidad de Glasgow encontró que el ciclismo reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas en casi un 50%”. Además de nuestro corazón, la función pulmonar puede verse favorecida por la práctica de este deporte. Como señala el especialista, “esto es gracias a la intensidad del entrenamiento y a la correspondiente respiración activa y profunda que estaremos haciendo”.

Quema grasa, mejora la salud mental…

En cuanto a las personas que tienen como objetivo perder o mantener peso, es una excelente solución. Una clase de ‘spinning’ de una hora quema aproximadamente de 400 a 600 calorías, dependiendo del nivel de esfuerzo, altura y peso. Muchas clases también se engloban dentro del entrenamiento en intervalos de alta intensidad. “Esto significa que estos entrenamientos ayudarán a quemar calorías mucho después de bajar de la bicicleta y, además, la pérdida de peso producida por el ejercicio va a producir un efecto beneficioso en todas nuestras articulaciones”, indica el especialista.

Foto: iStock.

Asimismo, la salud mental se puede ver beneficiada: “Gracias a las endorfinas liberadas durante el ejercicio, todos los entrenamientos son excelentes para aliviar el estrés; en este sentido, el ‘spinning’ no es una excepción. Sus clases también son conocidas por su camaradería, espíritu de equipo y música vibrante, todas las cosas que pueden hacer que nuestro entrenamiento sea más divertido y produzcamos estas ‘hormonas de la felicidad”.

En cuanto a la fuerza, “para aquellos que buscan mejorar el tono muscular en sus glúteos, piernas y ‘core’, esta disciplina es una de las mejores opciones cardiovasculares. Este entrenamiento se enfoca específicamente en esas áreas y, dependiendo de su configuración, puede desarrollar significativamente la fuerza de la parte inferior del cuerpo”. Además, está específicamente indicado, siempre que se realice de forma correcta, para tratar el dolor lumbar por el efecto fortalecedor de la faja abdominal y lumbar.

También tiene riesgos

Si estamos en buena forma física, podemos disfrutar de todos los beneficios que este deporte ofrece. No obstante, eso no quiere decir que sea un ejercicio sencillo de realizar: hay que estar muy pendientes de cómo se ejecuta para evitar posibles lesiones o complicaciones. Entre ellas, las más frecuentes son las siguientes:

1. Parálisis del manillar. También conocida como síndrome del canal/túnel de Guyon, parálisis del ciclista o neuropatía cubital. Esta afección “está causada por la irritación del nervio cubital en la mano o el codo, que puede ocurrir por el estiramiento del nervio al sostener el manillar durante un tiempo prolongado o por la compresión directa con la presión de conducir con las manos agarrando el manillar. Los síntomas suelen ser temporales y, por lo general, incluyen entumecimiento y hormigueo en el quinto dedo y la mitad del dedo anular adyacente al quinto dedo. En casos más graves, se produce debilidad en estos dedos”.

2. Cervicalgia. El dolor de cuello es común en los ciclistas de interior, particularmente cuando se usa una bicicleta que coloca al ciclista en la posición tradicional de conducción flexionada hacia adelante. “Es más probable que este problema ocurra cuando la cabeza del ciclista se mantiene hacia arriba, es decir, extendida durante periodos prolongados para ver al líder de un grupo de ciclismo o un monitor de vídeo”. Para prevenirlo, el doctor recomienda:

Alterar con frecuencia las posiciones de la cabeza y el cuello. Usar una bicicleta reclinada. Elevar la altura del manillar y/o acercar la posición del manillar al sillín. Si se practica en una bicicleta con manillar abatible, colocar las manos en la barra superior. Realiza ejercicios de fortalecimiento del cuello. Foto: iStock.

3. Lumbalgia. Si bien el dolor lumbar en ciclistas es más común en el ciclismo de carretera tradicional, con la espalda inclinada hacia adelante en comparación con una bicicleta de estilo vertical o reclinada, el doctor Giménez subraya que “el análisis biomecánico de la columna lumbar ha demostrado que los cambios en las presiones del disco lumbar aumentan con las fuerzas de precarga y con los cambios de postura, particularmente en la flexión. Los factores que contribuyen al dolor lumbar en los ciclistas de interior incluyen un mal ajuste de la bicicleta, una mala postura, un uso prolongado y debilidad del ‘core”.

4. Neuropatía del asiento de bicicleta, también conocida como entumecimiento perineal o genital, en el que el nervio pudendo se comprime entre la pelvis y el asiento. “Esta es una condición muy recurrente entre los ciclistas, especialmente después de un viaje prolongado en asientos estrechos. Los signos generalmente son autolimitados e incluyen entumecimiento, hormigueo o dolor en la ingle o el perineo; también hay que tener en cuenta que los hombres pueden reportar impotencia en casos de compresión muy prolongada en el tiempo”, apunta el especialista.

5. Llagas en la silla de montar. Están causadas por la rotura de la piel por la presión y la fricción; su gravedad varía: desde rozaduras leves hasta úlceras. Entre los factores que contribuyen a ello, se incluyen el calor y la humedad combinados con ropa inadecuada, una conducción prolongada y una posición o ajuste incorrecto del asiento. Los síntomas pueden ser dolor a la palpación y eritema en las regiones que tienen contacto con el sillín; la piel afectada puede estar levantada y/o acompañada de una erupción. Las medidas preventivas incluyen usar pantalones cortos, acolchados, limpios y que sean de su talla, así como utilizar un asiento más ancho y acolchado. Las fundas de gel para los asientos pueden proporcionar un acolchado adicional y reducir la fricción.

Foto: Freepik.

6. Metatarsalgia. El ardor y hormigueo en los pies, también conocido síndrome del ‘pie caliente’ o entumecimiento de este, es una queja frecuente de los ciclistas. En este caso, explica el traumatólogo, “la compresión de uno de los nervios más pequeños del antepié contra los huesos metatarsianos del pie es la culpable. Los factores causales incluyen la presión entre el pie y el pedal, el uso de zapatos demasiado ajustados y la colocación incorrecta de los tacos de la bicicleta”.

7. Síndrome de dolor femororrotuliano (PFPS). La ‘rodilla del ciclista’ es una afección por uso excesivo causada por la fricción repetitiva entre la rótula y el fémur. “Los signos incluyen dolor de rodilla generalizado, dolor en la línea de las articulaciones o dolor retropatelar que se manifiesta con mayor frecuencia durante actividades que requieren flexión y extensión repetida de la rodilla”. Algunos de los consejos para su prevención son:

Asegurar que el sillín no esté demasiado bajo. Levantar el asiento o mover el respaldo para disminuir la cantidad de flexión de la rodilla. Utilizar cigüeñales de menor longitud. Realizar ejercicios de fortalecimiento muscular, particularmente del vasto medial oblicuo.

En definitiva, podemos decir que el ‘ciclo indoor’ es un entrenamiento divertido y adaptable a personas de muy diversa condición física, pero que puede producir lesiones, habitualmente por malas prácticas. “La mayoría de estos problemas se solucionan ajustando la técnica y/o la postura, por lo que en la clase debemos seguir al pie de la letra las instrucciones del instructor. En caso de sentir alguna de las molestias que comentábamos anteriormente, acudir cuanto antes a un especialista para tratarla rápidamente y que no derive en complicaciones”.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud Murcia. 


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