¿Quieres hacer una buena digestión? Evita estos cinco hábitos

0
57


Cuidar los hábitos a la hora de comer, hacerlo en un ambiente agradable o masticar cada bocado 30 veces son algunas de las claves para una buena digestión. Sin embargo, esta también depende de nuestras costumbres a la hora de la sobremesa.

La mayoría de las personas aprovechamos esos minutos libres después de comer para poner en práctica ciertos hábitos o actividades que nos distraen o nos relajan. Estas costumbres se han ido extendiendo a lo largo de los años entre la población. Lo que no sabíamos es que estas no son siempre convenientes para nuestro bienestar y, sobre todo, para hacer bien la digestión después de comer.

Foto: Algunos alimentos dificultan la digestión. Los alimentos que te vienen mal si quieres hacer bien la digestión

Sonia Fernández

Aunque puede parecer que son tareas inofensivas, con el paso del tiempo pueden influir en la aparición de molestos problemas de salud, sobre todo estomacales, al no poder realizar una digestión adecuada. Algunas tienen que ver con actividades físicas, otras con malos hábitos y otras con seguir comiendo.

El estómago como epicentro

Al terminar de comer nuestro estómago se convierte en el epicentro de nuestro organismo y demanda al resto de órganos que se pongan a trabajar. Corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas, vesícula e intestinos se ponen en alerta para rendirle pleitesía. Todo un engranaje que nos ayuda a nutrirnos. Por ello, es imprescindible no interferir en este proceso con nuestros erróneos gestos cotidianos.

Aunque parecen inofensivos, con el tiempo estos hábitos acarrean diversos problemas de salud

Teniendo en cuenta que muchas veces no somos conocedores del perjuicio que nos pueden ocasionar, te contamos qué cinco cosas no debes hacer para evitar los indeseados empachos, la acidez o la pesadez de estómago. ¡Descúbrelos y toma buena nota!

Si te gusta acabar la comida con un té o un café, sentimos darte malas noticias, pues no hacen buenas migas con el estómago según has comido. Aunque nos quita esa sensación de modorra y aletargamiento que todos sufrimos después de comer, los polifenoles y taninos que están presentes en el té y el café absorberán hasta un 40% todo el hierro que hemos consumido.

Darse una ducha después de comer no beneficia la digestión (Pixabay)

Fumar tampoco es beneficioso para nuestra digestión. Y ya lo sentimos, porque acabar la sobremesa fumando es un hábito tan habitual como inconsciente entre los fumadores. Da lo mismo que sea un cigarro o un puro, que fumes en pipa o en shisha. Ningún tabaco es bueno. Sin duda, es enemigo declarado para nuestra salud pulmonar pero, por ende, también para el resto de nuestro organismo. Por tanto, cuanto más lejos, mejor.

Foto: Foto: iStock ¿Te gusta dormir la siesta y no quieres engordar? Así debes echarla

A. Gómez

Además, nuestros pulmones tienen que estar a pleno rendimiento para llenarse de oxígeno y facilitar la digestión. Si nos dedicamos a intoxicarlos con nicotina y humo, impedimos su labor y se centrarán en “el invasor”, convirtiéndose en un auténtico obstáculo para nuestro estómago.

La siesta, prohibida

La siesta, tan española, tan típica, tan disfrutona. Tampoco nos viene nada bien. Una costumbre cultural de lo más arraigada y tan complicada de no rendirse ante ella. Pero si hablamos de salud, dormir no es una buena idea para realizar una correcta digestión, puesto que la postura horizontal aumenta el riesgo de reflujo, de ardor de estómago y acidez. Por eso, al igual que no debemos irnos a dormir después de cenar, tampoco debemos echarnos la siesta después de comer.

Si eres de los que prefiere practicar deporte para no sentirse culpable después de un buen atracón, ten en cuenta que no es nada recomendable hacer ejercicio en plena digestión y, mucho menos, hacerlo de forma intensa. Si se distrae al cuerpo corriendo o haciendo cualquier tipo de ejercicios, nuestro organismo intentará bombear sangre y distribuirla para que llegue a todas partes y eso no es beneficioso ya que puede provocar un corte de digestión.

Si haces ejercicio físico, el organismo intentará bombear sangre y distribuirla a todas partes

Por último, darnos una ducha tampoco ayuda a nuestro cuerpo mientras hacemos la digestión. Esto no se debe a que nos vaya a dar un corte de digestión como se piensa habitualmente, sino a la temperatura. Nuestro cuerpo oscila entre los 35º y los 37º y la ducha, salvo que seamos fieles a esa temperatura, estará por encima o por debajo teniendo que luchar de nuevo para hacer dos cosas a la vez: regular el cuerpo y hacer la digestión. Y ya se sabe, que cuando se realizan dos tareas al mismo tiempo, todo va mucho más lento.


A %d blogueros les gusta esto: